La Verdad Digital
Martes, 25 de abril de 2006
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Brindo por La Murada
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La Murada es un amplio campo donde crecen el limonero, el naranjo, el almendro y la buena uva de mesa; es un fértil territorio donde viven y laboran sencillas gentes honestas, hospitalarias, trabajadoras y pacientes. La Murada es mi pueblo y me sabe, en consecuencia, a hogar, a raíces, a familia y a amistad.

La Murada es un pueblo pero, por esas cosas tan extrañas de la vida y de la historia, todavía no tiene ni alcalde ni ayuntamiento propios. En ese objetivo es en el que están empeñadas sus gentes desde hace tiempo y, en mi opinión y para mi agrado, su consecución es ya imparable e irreversible.

Pero todas las cosas (y, sobre todo, las cosas importantes y complicadas) deben hacerse bien. Es decir, hay que intentar al máximo que nunca falten ni el diálogo ni las buenas maneras, puesto que, en el caso que nos ocupa, nadie creo que cuestione que Orihuela, para La Murada, siempre habrá de ser y será un cordialísimo referente histórico y un fructífero interlocutor de futuros comunes.

Por ello no se entiende, yo no entiendo, ese comportamiento negligente y maleducado del gobierno municipal oriolano, con su concejal de Fiestas y, sobre todo, con su alcalde a la cabeza, al faltar deliberada y provocativamente, el pasado viernes por la noche, a uno de los actos centrales y más emotivos de las fiestas patronales de esta todavía (y espero que por poco tiempo) partida rural de La Murada.

Porque fue, más que insultante, ridícula la no asistencia de ningún representante municipal al acto del pregón de las fiestas y del ritual pase de coronas entre reinas y damas salientes y recién entronizadas.

Si la alegría y la fiesta son, como también el dolor y el luto, los ámbitos y los elementos que más unen a cualquier pueblo o colectivo, ¿cómo se puede entender que la institución municipal despreciara con tanto descaro a la Comisión de Fiestas, a su presidente, a reinas y damas, al pregonero del 2006, a las peñas festeras y, en definitiva, a todo el pueblo de La Murada?

Yo estoy seguro de que el pueblo de Orihuela respira y siente de manera muy distinta a la exhibida por José Manuel Medina y su equipo. Los oriolanos tienen suficientemente acreditadas su sabiduría, su sensatez, su generosidad y su capacidad de comprensión. Por ello saben y entienden que las demandas de los muradeños son razonables y justas. Y que, por tanto, no caben ni los desprecios ni los desencuentros gratuitos sino, por el contrario, la puesta en funcionamiento inmediata de los mecanismos mejor consensuados para un tránsito tranquilo y ordenado hacia el nacimiento de un nuevo municipio alicantino situado entre Benferri y Abanilla: el nuevo municipio de La Murada.

Por eso, en vez de quedarme con las patéticas palabras del actual alcalde pedáneo, mi estimado José Sigüenza, de «aunque no os lo vais a creer, yo también digo ¿viva La Murada independiente!», prefiero recordar para siempre el grito juvenil potente y esperanzador de la saliente Reina 2005 a guisa de despedida: «Quiero que La Murada sea pueblo. Pero lo quiero ya».

Así pues, basta ya de errores, de desencuentros y de agravios. El tiempo de sentarse a hablar con rigor y con generosidad para un futuro coordinado y común entre el entrañable pueblo de Orihuela y el prometedor pueblo de La Murada ya ha llegado. Un futuro ya tan cercano que por él me permito alzar ya hoy mi copa y brindar con un gozo infinito.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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