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Lo ha decidido la mayoría y, por tanto, la palabra más hermosa del diccionario de la lengua española es amor. No sabemos si fue una de las primeras palabras que inventaron los humanos, ya que no sabemos en qué idioma se materializó la expresión oral de las primeras ideas y de los primeros sentimientos. Pero tampoco importa demasiado. Como con casi todas las palabras, lo vital es el contenido que encierran. Para amar, ni siquiera es necesario pronunciar la palabra amor, ni conjugar el verbo amar en cualquiera de sus tiempos. El amor es, bíblicamente, lo primero, lo único que importa. Jesucristo encerró todos sus mensajes en uno sólo: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado», hasta la muerte. Y de San Juan se dice que sólo repetía este mensaje en sus predicaciones. San Agustín lo sintetizó en una frase lapidaria: «Ama y haz lo que quieras» («ama et fac quod vis»).
Los políticos no practican el amor entre ellos. Algunos, como el portavoz del grupo socialista en el Ayuntamiento de Alicante, Manuel de Barros, echa de menos el cariño del alcalde Díaz Alperi desde que pasó de simple concejal a sustituir a Blas Bernal. No se da cuenta De Barros de que Alperi no es de piedra y si da cariño no es para recibir palos del líder de la oposición, que lleva dos meses como tal y es que no para de meterse con el alcalde y el PP. Asegura que en dos meses los ha puesto muy nerviosos.
No ya cariño de Rodríguez Zapatero y su Gobierno, sino justicia con la Comunidad Valenciana es lo que pide el presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios, Francisco Pons, con esta otra frase para una lápida: «Con criterios económicos, el AVE entre Madrid y la Comunidad hubiera sido el primero». Acusa, sin acritud, a los anteriores gobiernos del PP y del PSOE de haberle fallado a la autonomía valenciana en infraestructuras.
No le habrá hecho mucha gracia al delegado del Gobierno de ZP, Antoni Bernabé, que aconsejará a Pons lo mismo que al Consell, que abandone el «victimismo». Esta palabra no es ciertamente una de las más hermosas del diccionario. Pero a Bernabé le gusta más que el trasvase del Ebro. Bernabé asegura que ZP apoya las infraestructuras del corredor mediterráneo, pero que lo del Ebro no es necesario. A mucha gente, incluido Joan Ignasi Pla, le suena bien la palabra trasvase. Así, a secas. Bueno, de aguas sin más especificaciones.