El temor a sufrir nuevas caídas da lugar a la aparición de lo que se ha descrito como síndrome postcaída. Los expertos lo definen como un temor que limita la movilidad, la actividad física y que, en ocasiones, está en el origen de la incontinencia urinaria.
La incontinencia no es una enfermedad propiamente dicha sino un problema que responde a diversas causas y que cada vez tiene una mayor prevalencia entre los ancianos.
Estudios realizados aseguran que más de un millón de españoles mayores de 65 años sufrirán incontinencia urinaria en el año 2007. Aunque las causas no son las mismas, en la mujer madura -por ejemplo- la principal es la incontinencia de esfuerzo que consiste en pequeñas pérdidas al toser, saltar y correr, las caídas constituyen una de estas causas.
Se trata de un problema con un gran impacto sobre la calidad de vida que puede ser tan elevado que resulte incluso incapacitante. La incontinencia urinaria provoca el 10 por ciento de los ingresos de ancianos en centros de la tercera edad y es una importante causa de fracturas.
Los expertos apuntan que un tratamiento adecuado mejoraría la situación del 30 por ciento de los pacientes.
Por otra parte, a prevención de caídas constituye una de las prioridades del médico de familia en el manejo del anciano, debido a las consecuencias de dependencia que origina. Los especialistas abogan por la creación de más unidades de caídas que ofrezcan una atención especializada y reduzcan las secuelas.