«En un mundo de cultura digitalizada, en la que el público se encierra en el ordenador para bajar música, unas canciones fugaces se superponen a otras o se pierden por el camino», comentan La Oreja de Van Gogh, grupo donostiarra que predica contra la incomunicación y el silencio en su reflexivo nuevo álbum, Guapa, que marca una fecha de celebración en el quinteto, sus diez años en la música. Un decenio pleno, de «contagio positivo entre sus miembros», según valoran, y en los que han crecido personal y musicalmente. Siguen huyendo de inclinarse a una tendencia musical clara, y Guapa es un disco «sin complejos», asegura la banda, «en el que la canción nos iba dirigiendo y en el que nos hemos guiado por el corazón».