Según Vernon Bogdanor, profesor de Gobierno en la Universidad de Oxford, sólo en un momento de su largo reinado pareció Isabel no estar sintonizada con los sentimientos de la población británica. Ese momento singular habría sido la muerte y funeral de la princesa Diana de Gales, cuando la ausencia de la familia real en Londres o la negativa inicial a modificar la rutina simbólica de las enseñas en el palacio de Buckingham, crearon rechazo hacia la familia y quizás la monarquía. Bogdanor afirma que la crisis en torno a Diana es un síntoma de algo más general. Los divorcios de tres hijos han contribuido a extender la idea de que la familia real no es una familia ideal. Entre los pasajes más escabrosos de aquella crisis destaca la publicación por un periodista afín al príncipe Carlos de una biografía del heredero que intentaba contrarrestar su desprestigio, causado por la publicación de un relato tenebroso de su matrimonio, que había autorizado Diana.