Tradicionalmente, el primer lunes de Pascua significa para muchos ilicitanos el pistoletazo de salida de la temporada de playa y un pequeño anticipo del verano. Sin embargo, este año el mal tiempo ha impedido que la mayoría haya podido darse un chapuzón y un paseo por la arena.
Al igual que el año pasado, el día amaneció encapotado y a lo largo de la mañana fueron alternado pequeñas lluvias con claros en los que llegaba a brillar el sol, aunque por poco tiempo. La ciudad presentaba un aspecto fantasmal, con todos los comercios con las persianas bajadas y las calles completamente vacías.
Pese a estas circunstancias, hubo grupos de jóvenes que se animaron a coger las mochilas y las neveras y encaminarse hacia las playas de Santa Pola, Arenales. La Marina o Guardamar, aunque la arena estaba completamente mojada, y tuvieron que pasar la mayor parte de la mañana refugiados bajo los techos de los comercios.
La mayor afluencia en la estación de autobuses se registró desde las nueve hasta las once de la mañana, cuando el goteo de jóvenes, aunque mucho menor que años pasados, fue más o menos regular. A esas horas, se podía ver algunos grupos esperando al autobús mientras llovía.
Sin embargo, a partir de las 11.30, la estación se quedó desierta, sin que hubiese más gente que cualquier otro lunes, o incluso menos por tratarse de una jornada festiva.
De hecho, el operativo especial previsto para ayer se quedó en la estación. Las empresas de transporte habían preparado unos 60 autobuses de refuerzo, de los que sólo 20 partieron hacia las playas cercanas.
De todas formas, a estos 20 vehículos de refuerzo hay que sumar los viajes regulares. En total, 27 autobuses partieron hacia Santa Pola -12 de ruta regular y 15 del dispositivo especial- nueve hacia Arenales del Sol -4 ordinarios y 5 de refuerzo- y tan sólo los tres autobuses de línea hacia Guardamar.
Esta situación provocó que antes del mediodía pudiese verse a los conductores de los transportes públicos paseando por la estación.
La cafetería del recinto también sufrió ayer las consecuencias del mal tiempo, ya que como cada año tenía preparado un dispositivo especial que incluía bastante más comida y aperitivos, como coca salada, que se quedó en las bandejas.
Dentro de este operativo especial del primer lunes de Mona, también se reforzó el personal con la presencia de una taquillera de más, que ante la falta de viajeros a los que vender tiques, estuvo la mayor parte del tiempo con los brazos cruzados
Los rayos de sol que despuntaron pasado el mediodía hicieron que muchos ilicitanos se animaran a coger el coche y salir a comer al campo, la playa o las cercanías del Pantano, que también ofrecía un aspecto desolador. Sin embargo por la tarde volvió a aparecer la lluvia y aún con más intensidad.
Mona para los presos
La Cofradía del Cristo del Perdón, como cada año, repartió ayer 2.500 monas entre los presos de las cárceles de Fontcalent y Villena. Este acto se ha convertido ya en una tradición para los integrantes de esta cofradía, que cada año logra el indulto para un preso, aunque este año fueron dos.