«El conocimiento es poder», dice el refrán, y cualquier libro de Historia confirmará que es cierto. Más allá de la cultura, la época o el lugar, los propietarios de información tienen siempre un punto de ventaja en relación al resto. La regla persiste hoy en día, aunque, por supuesto, hay un matiz: el apogeo de la tecnología.
Los expertos sostienen que el desmesurado auge de herramientas de telecomunicación como los móviles o Internet está provocando un «gran cambio social y económico» en la actual generación de españoles. Éstos demandan información y, sobre todo, modos de conseguirla. De ahí, que las campañas que ofrecen más y mejores prestaciones en telefonía obtengan un éxito inmediato. De ahí, también, que cada nuevo aparato comercializado crezca en complejidad: desde fotos hasta textos, correos electrónicos o telediarios en veinte minutos todo cabe en la pequeña pantalla del móvil.
«La nueva fuente de productividad descansa en el tratamiento y el manejo de la infomación», señala el sociólogo Cristóbal Torres. «Las operadoras de telefonía móvil no ofrecen sólamente una vía para hablar: crean instrumentos para generar y recibir datos, conocimientos y saber».
A modo de ejemplo del «impacto de las telecomunicaciones» en la sociedad, el catedrático recuerda cómo «hasta hace unos años, cuando queríamos hablar con alguien, llamábamos a su casa o a su trabajo. Hoy, sin embargo, lo hacemos a su móvil. Nos dirigimos a las personas, independientemente de dónde estén. Los nuevos teléfonos son, por tanto, un recurso social». Visto así, el cambio es «fundamental y tremendo».