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Lo bueno de que todo se politice es que lo que ayer era verde y bueno, como el trasvase del Ebro, hoy es rojo (no lo digo porque gobiernen los socialistas, sino por la prohibición que simboliza lo rojo) y mañana puede ser verde de nuevo e incluso sostenible, adjetivo que no entró en el texto de la Constitución, pero que ya ha logrado colarse, con todos los honores, en el texto de la Carta Magna de la Comunidad Valenciana, el reformado Estatuto. Y no sólo en el preámbulo (que muchos a lo mejor ya se han leído), sino en el artículo 19, donde hace referencia, eso sí, al mismo asunto que el preámbulo, pero tiene valor jurídico.
Lo sostenible tiene que ver con el medio ambiente y condiciona todo prácticamente. Dice el artículo 19 que «en el ámbito de sus competencias la Generalitat impulsará un modelo de desarrollo equitativo, territorialmente equilibrado y sostenible, basado en la incorporación de procesos de innovación, la plena integración en la sociedad de la información, la formación permanente, la producción abiertamente sostenible y una ocupación estable y de calidad en la que se garantice la seguridad y la salud en el trabajo».
Vamos a ser «sostenibles» por partida doble o más. Y es que, en mi lectura del Estatuto, sólo he llegado de momento hasta el artículo 19. Puede haber más sostenibilidad en los artículos que me quedan hasta llegar al 81, más siete disposiciones adicionales.
Pero volvamos a lo sostenible. El trasvase del Ebro es sostenible para el PP y contrario al medio ambiente para el PSOE. El trasvase del Júcar al Vinalopó, en su nuevo trazado, es sostenible para el PSOE e insostenible para el PP. Está politizada la sostenibilidad. No vamos así a ninguna parte. Lo que he denunciado ya en algunas ocasiones: las palabras se han politizado y ya no significan lo mismo para todos. Depende de quién gobierna y quiénes están en la oposición. Blasco es el conseller más sostenible medioambientalmente hablando para el Consell de Francisco Camps y para el PSOE el más insostenible (medioambientalmente, aparte de que pidan todos los días su dimisión) para el PSOE de Joan Ignasi Pla felizmente regresado de hacer una parte del camino de Santiago, esperemos que sosteniblemente.
Yo creo que la disputa entre la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha (con permiso de Camps y Barreda) por el agua del Júcar (además de la del Tajo) no es más una parte de la gran batalla por el agua del Ebro, que es la que debe resolverse, pro supuesto con sostenibilidad.