La Fundación de la Comunitat Valenciana ya ha culminado los procesos de restauración de los cinco lienzos del Camarín del Monasterio de la Santa Faz, obra del pintor Juan Conchillos.
Se trata de las obras El Milagro de las Tres Santas Faces, Predicación de Fray Benito de Valencia, Guirnalda de Flores y Angeles Niños, Miembros del Concejo de Alicante y Milagro de la Lágrima, todos ellos datados entre los años 1677 y 1680.
Las pinturas ahora recuperadas, que podrán ser contempladas en su ubicación habitual en la exposición La Faz de la Eternidad, se encontraban en un estado de conservación malo, que incluso llegaba a distorsionar la visión correcta de las obras.
Durante seis meses un total de 12 restauradores intervinieron este conjunto pictórico con el objetivo de recobrar su calidad pictórica.
Tras la consolidación de la policromía y la limpieza, se procedió al reentelado sobre un soporte inerte en el Centro de Restauración que La Luz de las Imágenes dispone en la localidad de Bétera.
El estucado de lagunas y la reintegración cromática en las zonas faltantes, así como a la subsanación de otros desperfectos, culminaron unos procesos de restauración que han permitido recobrar la valía histórica y artística de estas pinturas.
La próxima semana, técnicos de La Luz de las Imágenes procederán a ubicar el conjunto pictórico en el Camarín de la Santa Faz, una pieza de planta hexagonal que se cubre con una bóveda piramidal truncada, donde se mostrarán estos seis lienzos incrustados a la manera veneciana con ángeles portadores de instrumentos de la Pasión.
Esta descansa sobre gruesos muros en cuyos ángulos se fingen pilastras, decoradas con motivos de flores y frutos, todo ello restaurado para la ocasión.
De este modo, el camarín volverá a destacar no sólo por su armonía arquitectónica, sino también por la magnífica labor pictórica de Juan Conchillos Falcó (Valencia, 1641- 1711), quien recoge la mejor influencia de la pintura valenciana de su tiempo y las novedades del barroco decorativo que se estaban gestando en Madrid.
Una obra artística que hoy se contempla con su luz originaria gracias a la labor restauradora desarrollada a propósito de La Faz de la Eternidad, que abrirá sus puertas a principios del próximo mayo.