El experimento fue un éxito, al menos para el Etosa. La visita que el pasado miércoles tributó el plantel de Poch al Pamesa -para entrenar de forma conjunta en la Fuente de San Luis- se saldó, entre otras muchas razones, con la mejor valoración a domicilio del Lucentum en lo que va de temporada.
Hasta los 106 puntos se fue el conjunto alicantino en su enfrentamiento del pasado domingo con el Lagun Aro Bilbao, un registro sólo superado por los 113 que firmó en el Centro de Tecnificación ante el Caja de Lou Roe y compañía en la segunda jornada de Liga.
Como adelantó Juan Llaneza en su momento, la experiencia sirvió para corregir errores y mejorar aspectos del juego. Y tanto que fue así. Tras el fugaz paso por la Fonteta, el Etosa fue capaz de volver a capturar 35 rebotes, cifra que sólo ha repetido en tres partidos, y sobrepasado en cinco.
Casualmente, igualando o superando el número de capturas firmadas en Kasillako, los vástagos deportivos de Trifón sólo han perdido ante el Llanera (en Menorca), el Granada (en el CT, pese a lograr su récord absoluto: 38) y el Estudiantes. El resto, triunfos: Fuenlabrada -en dos ocasiones-, Real Madrid, Akasvayu, Llanera y Bilbao. Seis de los nueve éxitos rubricados en el presente curso por el Etosa tuvieron en el rebote su principal clave.
El resurgir en esta parcela se antoja capital para la consecución del objetivo de sobrevivir en la ACB, sobre todo, porque los números que atesoran los alicantinos desde la línea que delimita el triple no son todo lo buenos que debieran, pese a la leve mejoría experimentada el pasado domingo en La Casilla.
Todas las líneas ayudaron a la hora de capturar balones divididos tras fallo en el lanzamiento. Nacho Rodríguez se quedó con 6; Hunter con 3, los mismos que Weigand y Junyent; Sundov se fue a 4 y De Miguel y Larry Lewis a 5. Esto significa que se volvió a funcionar a bloque, pese a que Digbeu sólo se hizo visible en el segundo cuarto.
Récord de acierto: 71%
Otro factor crucial que mejoró tras el ensayo en Valencia -casualidad, o no- fue el porcentaje en el tiro de dos. Los lucentinos firmaron un envidiable 71% de acierto desde dentro del 6,25, circunstancia que les llevó a anotar 24 canastas de 34 intentos, una menos de lo que todavía es su tope esta campaña: 25, frente al Ricoh Manresa (Jª 17).
Sin embargo, los excelentes réditos que le ha granjeado la experiencia al Etosa no tienen reflejo en el otro protagonista de la iniciativa fraternal. El Pamesa, que recibía en su feudo al Akasvayu Girona, desplegó un juego lamentable en su peor partido del año.
Los de Edu Torres se llevaron una victoria estelar de Valencia, un triunfo cimentado en un arranque espectacular: el primer cuarto lo ganó por 4-25 (peor anotación como local en un periodo); en el minuto 16 vencía por 9-37, con una diferencia de valoración de 56 a -11 (con 3 de 26 en tiros para los taronjas). Al descanso, el marcador reflejaba un terrible 15-49.
Nunca hasta ahora en fase regular (datos desde 1989) un equipo había triplicado en anotación a su rival en la primera mitad (salvo aquel duro 67-24 del TAU al Lucentum de Casadevall). Al intermedio el Akasvayu aplastaba al Pamesa en valoración:71 a -4. Ahí es nada. Los 49 puntos alcanzados al final del encuentro por el equipo que dirige Ricard Casas suponen la anotación más baja de los valencianos desde que militan en la ACB.
Pero como lo cortés, que dicen los castizos, no quita lo valiente, la plantilla azulejera visitará mañana el Centro de Tecnificación para realizar, junto al Etosa, una sesión preparatoria (de 18 a 20 horas y a puerta cerrada) al objeto de continuar con su adaptación a 3 partidos en una semana. ¿Viva el señorío!