No lanzan las campanas al vuelo ni mucho menos porque no se fían del insecto, y saben que lo de la plaga va para largo, pero están tranquilos «porque la gente está haciendo las cosas bien», y la campaña hasta el momento se desarrolla con normalidad. La comercialización de palmeras no se ha visto afectada hasta el momento por la presencia del picudo rojo, según los datos de la Asociación de Viveristas de la Provincia. La actividad se prolonga especialmente durante abril, mayo y junio, pero los primeros datos son bastante tranquilizadores.