Con tan sólo 22 años, el ilicitano Jaume Quiles ya atesora más de quince galardones en diferentes festivales cinematográficos gracias a los ocho cortos que lleva producidos en su trayectoria como director de cine. El último premio lo recibió la semana pasada en la IX Mostra de Cinema Jove d'Elx con El fadrí que unicitat bevotejava les diades que empipen per la lletraferida quarta, un corto de doce minutos de duración y que le ha llevado tres semanas de relajado trabajo en la elaboración de la pieza audiovisual.
-Cuente de qué trata su último corto premiado
-La trama sucede el día de Nochevieja y es el desarrollo de un monólogo elaborado por el ilicitano Raúl Blasco, al que yo le he dado forma y un toque personal para que sea un corto cómico que haga reir mucho a los espectadores. Lo defino como una comedia con diversos elementos cinematográficos intercalados. He jugado como es característico en mis trabajos con el lenguaje para crear comicidad.
-¿Qué significa el título del corto?
-No puedo desvelarlo porque revelaría el desenlace del corto. Se trata de un chiste que da sentido a la historia y, por supuesto, que está justificado este título, aunque en un principio nadie lo entienda. El Fadrí es el joven protagonista de la trama, que está interpretado por Emilio Fernández.
-¿Por qué decidió realizar el corto en valenciano?
-Me lo tomé como un reto personal. Quería relatar una historia en valenciano, ya que me gusta jugar mucho con el idioma en mis creaciones. Es un riesgo porque los espectadores quieren el castellano en las producciones cinematográficas, sobre todo para que tengan una repercusión nacional. De todos modos, en el corto se combinan diálogos en valenciano, castellano y catalán. Pero el chiste final debía ser obligatoriamente en valenciano. Creo que este juego de idiomas lleva a captar la atención del público. También me ha servido para optar al premio que he conseguido.
-¿Cuántos personajes han intervenido en su corto?
-Aparecen doce personajes que conforman una historia coral, esto es, no hay ningún protagonista, pese a que dos tienen más tiempo de diálogo. Ellos son el Fadrí y María Albertos que actúa por segunda vez conmigo. También tengo que destacar a la Asociación Mala Barraca y a la productora A Cámara Lenta que nos han apoyado.
-¿Cuánto tiempo le ha llevado producir el corto?
-Ha sido un rodaje muy rápido. La idea surgió en Navidad en una cena cuando escuché el monólogo. Después me puse a trabajar y en una semana elaboré el guión que me ocupó tres hojas. Seguidamente, me pase otros siete días buscando las localizaciones y rodando. Y una última semana con la posproducción. En total, no me llevó más de tres semanas.
-Económicamente, ¿le es costoso o rentable rodar un corto?
-Este trabajo lo he podido rodar gracias A Cámara Lenta. El trato consistió en que ellos me prestaron el material técnico y, si el corto obtiene algún premio en metálico, ellos se llevan el 50%. El otro 50% me lo quedo yo. La cuantía no es muy exagerada, pero con ella voy a invitar a una cena a los colaboradores.
-¿El corto está ambientado totalmente en Elche?
-Sí. La trama transcurre en lo que es una común celebración de Nochevieja. Comienza en una peluquería de la ciudad, sigue por una frutería y contiene escenas rodadas en el Camp d'Elx. La escena final se produce en una discoteca.
-¿Cuántos premios ha recibido ya en total?
-Una quincena, pero el más importante o el que recuerdo con más cariño es el que recibí en el festival Cinema Jove de Valencia con el corto La introspección. Este galardón fue un paso en firme en mi carrera
-¿Cuándo hizo sus primeros trabajos cinematográficos?
-Comencé como actor en un documental sobre la Dama de Elche que está muy de moda ahora con el regreso del busto. De ahí, me surgió la afición por este mundillo. Tenía 14 años cuando participé en este proyecto. Así, me saltó la chispa y comencé a hacer mis primeros pinitos con la cámara de vídeo de mi madre. Seguí después compaginando teatro con la dirección de cortos.
-¿Cuáles son sus aspiraciones?
-Hacer un corto más profesional en un proyecto más ambicioso y a lo grande. Para ello, necesito tiempo para buscar financiación y, sobre todo, para la distribución. La idea es rodarlo con alta definición para pasarlo al cine. Además, tengo en mente seguir creciendo como director y tener la oportunidad de rodar algún día largometrajes. No voy a tirar la toalla, porque no descarto en un futuro poder vivir del cine.