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ELCHE
ELCHE
El hombre que mató en una explosión de gas a su novia fue a prisión por violarla
La mujer le acusó de 5 agresiones sexuales, 4 en la casa del crimen y la otra, en su país, en Paraguay, en abril de 2004 Un primo de la fallecida asegura que tras cumplir él los 3 meses, ambos seguían juntos y que «el drama se veía venir»
DESTRUCCIÓN. Aspecto del patio de luz y de la habitación de la anciana, a la izquierda, tras la explosión / PACO UCLÉS
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«La situación iba cada vez peor entre ellos y yo esperaba un drama», contaba ayer Evaristo Lezcano, primo segundo de Nilda Lezcano Rojas. Nilda no es otra que la mujer paraguaya que resultó carbonizada en el incendio, ante ayer por la mañana, que se originó tras la explosión de gas provocada supuestamente por su novio, en la vivienda donde trabajaba como cuidadora de una anciana de 97 años, situada en el número 12 de la calle Miguel de Unamuno.

Aunque queda por confirmar la identidad mediante prueba de ADN del supuesto homicida, los testimonios de uno de sus compañeros de piso, otro de trabajo, de Evaristo y de una amiga de la muerta no parecen plantear dudas a los investigadores acerca de que el cadáver carbonizado que se encontró en la vivienda siniestrada, junto a la botella de butano con la goma seccionada con un cuchillo, sea el de Delrosario Esquivel Zárate, de 38 años, pareja actual de Nilda.

Estos nombre y apellidos son los mismos que figuran en la denuncia que Nilda presentó en febrero de 2005, en la Comisaría de Elche, que dio lugar a una diligencias por agresiones sexuales, que siguen abiertas en el Juzgado de Instrucción 2 de Elche. De hecho, el 17 de febrero de 2005, La Verdad publicaba a consecuencia de una nota emitida por la Comisaría un artículo titulado Una paraguaya denuncia a un compatriota por cinco violaciones.

En el mismo se informaba que «un ciudadano paraguayo de 37 años, D. E. Z., ha ingresado en la prisión de Fontcalent por la supuesta comisión de cinco agresiones sexuales. La víctima es una compatriota suya que, según denunció en la Comisaría de Elche, ya había sufrido una violación en su país, en abril de 2004, por parte de dicho individuo».

Proseguía: «La mujer no denunció por miedo a las represalias con las que le había amenazado. Asimismo estando aún en Paraguay, el ahora preso le hizo chantaje y le exigió dinero. La mujer dijo que le entregó la cantidad exigida por miedo a que hiciera daño a sus hijos. Finalmente, la víctima decidió emigrar a España. Pero, él se enteró y cogió el mismo vuelo aunque se quedó en Madrid. Más tarde, el hombre supo de su paradero y se desplazó hasta Elche, donde la persiguió y la violó en repetidas ocasiones en el domicilio donde ella trabajaba en el servicio doméstico».

Un regreso trágico

Como consecuencia de las denuncias, Delrosario pasó tres meses en prisión preventiva en Fontcalent. A su salida, aunque sometido a una orden de alejamiento de su víctima, ambos se siguieron viendo, según afirmaba ayer Evaristo Lezcano. El novio vivía en un piso situado en la calle Reina Victoria con varios amigos y visitaba a Nilda, «dos o tres veces por semana», en particular los fines de semana. Según Evaristo no era cierto que Esquivel, como él lo llamaba, violara a su prima. Insiste en que la pareja se peleaba mucho y que «hubo una discusión en casa de la señora que cuidaba» y que «un familiar de la anciana la empujó a denunciar».

Añade que su ingreso en prisión, en España, se supo en Paraguay a través de un periódico y que se armó «un escándalo» en la ciudad de Caacupé, situada a 50 kilómetros de la capital Asunción, en el departamento de La Cordillera. De ahí, según Evaristo, se marcharon ambos «hace casi dos años», después de haber roto «cada uno de ellos con sus familias». Nilda estaba casada y tenía dos hijos, un niño y una niña de 9 y 13 años. Por su parte, Delrosario Esquivel tenía mujer y cuatro hijos.

Siempre según Evaristo, que hablaba muy a menudo con Esquivel, éste «vendió un camión y su ferretería para venirse a España con Nilda», donde ambos esperaba poder rehacer su vida juntos. Pero, insiste el primo de Nilda, «las cosas no fueron bien». Y, precisa, «aunque era un hombre que no tenía vicios, los dos se peleaban mucho y no les salieron bien las cosas». Habló por última vez con Esquivel el pasado viernes, en el locutorio al que ambos acudían. Dijo que le comentó que «su familia en Paraguay le creaba problemas y que iba a volver ahí». Con Nilda tenía más que problemas. Las peleas eran continuas.

Ella ya le había dicho a Esquivel que pensaba quedarse otros dos años en España para ahorrar dinero y que no le acompañaría a Paraguay. Esta negativa podría ser la causa de la tragedia.



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LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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