El deshielo en las relaciones entre el Gobierno socialista y la Iglesia, expresado a lo largo del fin de semana pasado en Roma con motivo del nombramiento como cardenal de Antonio Cañizares, comienza a dar sus frutos. Ayer por la tarde tuvo lugar el primer encuentro oficial entre responsables del Episcopado y del Ejecutivo para comenzar a negociar el nuevo modelo de financiación de la Iglesia y las posibles soluciones a la exención del IVA tras el dictamen de la Comisión Europea.
Según pudo saber La Verdad, el vicesecretario general de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal, Fernando Giménez Barriocanal, mantuvo una reunión con la directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico Carabias, en la sede del Ministerio de Justicia. Aunque se trató de una primera toma de contacto, resulta palpable el intento por parte del Gobierno por abrir las vías de diálogo con la Iglesia en este punto. La intención sería llegar a un acuerdo que pasaría por el aumento del porcentaje que la institución eclesiástica recibe vía IRPF (muy probablemente con una banda de máximos y mínimos durante unos años) a cambio de renunciar al complemento presupuestario.
El primer contacto oficial Iglesia-Gobierno en materia económica iba a producirse el 15 de marzo, pero el nombramiento del secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, como consejero del Banco de España, hizo que se pospusiera. No obstante, desde el Gobierno se ha querido tranquilizar al Episcopado, mostrando su intención de no paralizar unas conversaciones que, en opinión de ambas partes, deberían fructificar en un acuerdo beneficioso para ambos.
Fuentes de la Conferencia Episcopal han hecho notar su «satisfacción» por el nuevo rumbo que parecen haber tomado las relaciones Iglesia-Estado después del encuentro de veinte minutos que mantuvieron el pasado sábado en Roma el cardenal Sodano y la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega. En este sentido, los guiños lanzados por el Ejecutivo socialista con el nombramiento de Francisco Vázquez como nuevo embajador y el compromiso para colaborar en todo lo que sea necesario para que la visita de Benedicto XVI a Valencia sea un éxito han sido bien recibidos por el Episcopado.