El empresario marbellí de procedencia murciana y con posibles vinculaciones inmobiliarias con la Región, Juan Antonio Roca, ha sido detenido por agentes de la Policía Nacional, junto con la alcaldesa del municipio y otras 15 personas. La operación se está desarrollando todavía en estos momentos en Murcia, Madrid y Marbella.
«Habla con Roca». La frase, atribuida a Jesús Gil cada vez que recibía la visita de un promotor urbanístico, es clarificadora sobre el poder que el cartagenero Juan Antonio Roca tenía desde que llegó hace más de una década al Ayuntamiento marbellí y, más concretamente, a su þrea de Urbanismo, de la que es gerente.
Roca ha estado en el ojo del huracán desde que entonces juró lealtad eterna a Jesús Gil. El Partido Andalucista fue el primero en pedir públicamente una investigación sobre las actividades del técnico porque, supuestamente, fue una pieza clave en la cesión de terrenos municipales al promotor cartagenero Tomás Olivo, valorados en 2.000 millones de pesetas, a cambio de la ejecución de obras para el municipio, como movimientos de tierras y carreteras, que no pasaron por subastas ni por concurso público.
Desde entonces, los partidos de la oposición lo relacionan con numerosos de los escándalos urbanísticos protagonizados por Gil y varios juzgados lo investiga, como imputado, en varios de los procesos abiertos contra el alcalde por presunta malversación de fondos públicos.
Dicen quienes le conocen que Roca es un apasionado de las obras de arte, los caballos de pura sangre -tiene un centenar- y los relojes de oro. Todos sus bienes los exhibe en una espectacular finca levantada a la orilla del río Guadalza, en San Pedro de Alcántara, y que tiene un nombre de indudable sabor cartagenero: La Caridad.