Los agentes que detuvieron a los dos acusados de la retención y muerte de una pareja galesa en septiembre de 2002 en un chalé de Alcoy (Alicante) señalaron hoy al juez que los arrestados conducían sendos coches en los que encontraron anotaciones sobre los fallecidos.
Estas declaraciones se produjeron en la segunda jornada del juicio por los homicidios de Tony y Linda O'Malley, cuyos cuerpos fueron hallados, sepultados y bajo una capa de cemento, en el sótano de un chalé de la urbanización alcoyana Varadero Gelat el 25 de marzo de 2003, seis meses después de su desaparición en Benidorm.
Esta pareja se había desplazado hasta Benidorm con la intención de comprar una vivienda y al poco tiempo de su desaparición se observó que se habían extraído diversas cantidades de sus cuentas bancarias.
La segunda sesión en la sección tercera de la Audiencia Provincial de Alicante volvió a contar con una notable afluencia de medios procedentes del Reino Unido, como la BBC y los diarios The Times y Daily Telegraph.
Según fuentes judiciales, los policías que detuvieron en Valencia a J.A.V. y J.R., ambos de nacionalidad venezolana y cuñados entre sí, explicaron que en sus vehículos también se encontraron, además de las anotaciones sobre los O'Malley, una pistola, una placa policial falsa e información bancaria, entre otros efectos.
Sobre el momento de la detención, los agentes concretaron que a J.A.V. le sorprendió el arresto y que J.R. no tuvo tiempo de "coger" el bolso que contenía la pistola, el cual se hallaba dentro de la guantera del vehículo.
Además, informaron de que ninguno de los procesados dijo que lo hallado en los coches no fuera suyo.
Según uno de estos agentes del Cuerpo Nacional de la Policía, J.R. manifestó en su traslado que "sabía lo que había hecho" y que "sólo quería hablar con el jefe" policial.
En la sesión de ayer, la primera del juicio, los encausados negaron los hechos aunque esta afirmación contrasta con la declaración de otro funcionario de la policía, que ha apuntado que fue J.R. quien puso a los agentes sobre la pista del chalé donde al final se hallaron los cadáveres.
La operación policial se coordinó desde Madrid tras averiguar la Policía española que fue un cibercafé valenciano desde donde se enviaban correos electrónicos a una ONG británica para pedir dinero a cambio de pistas sobre la pareja.
En una urbanización próxima a ese local se halló un turismo con matrícula falsa que, al parecer, había sido alquilado por los fallecidos.
Además, en el registro al domicilio de los arrestados en Valencia se encontró documentación de uno de los dos fallecidos y también se hallaron disquetes con los mensajes enviados a la ONG británica.
La Fiscalía pide más de 50 años de cárcel para los procesados por los delitos de detención ilegal, extorsión y asesinato, entre otros.
Según la fiscal, los acusados dejaron a la mujer galesa inmovilizada en el chalé y trasladaron al marido de ésta hasta Benidorm, donde le obligaron a extraer de su cuenta bancaria 25.000 euros que entregó a los inculpados.
Ese día, al regresar a Alcoy, los procesados mataron supuestamente al matrimonio, pues a la mujer le sobrevino la muerte por el estrés de su cautiverio y la situación desencadenada por los procesados, mientras que el hombre fue supuestamente asfixiado por los acusados.
Posteriormente, sepultaron los cadáveres de la pareja en el sótano del chalé, en concreto en un hueco de entre 1,00 y 1,20 metros de profundidad, que posteriormente taparon con una capa de unos 25 centímetros de grosor de cemento, siempre según la Fiscalía.