Jorge Soler, propietario de un establecimiento de lavado de coches, acababa de abrir las puertas de su negocio, sito en el número 10 de la calle Miguel de Unamuno, en el céntrico barrio de La Zapatillera, en Elche, cuando «un bombazo» lo sacó de la tranquila rutina de un lunes por la mañana. «Oí la explosión y un segundo después tenía todo el lavadero lleno de escombros», cuenta Jorge todavía alterado por lo vivido momentos antes. El joven asegura que tuvo mucha suerte. La furgoneta de un supermercado cercano, aparcado delante de su establecimiento, le protegió de la onda expansiva. Jorge no sufrió lesión alguna y pudo reaccionar de inmediato.