Antonio Sánchez Trigueros, agente del Cuerpo Nacional de Policía, volvió a nacer el 22 de julio del 2003. ETA explosionó ese día una potente bomba en el hotel Bahía de Alicante, a la que siguió otra en otro edificio similar en Benidorm, con el objetivo de reventar la campaña turística en la provincia. La imagen de Antonio, cubierto de polvo hasta la cejas, fue una de las más impactantes de una jornada que él ha intentado olvidar a toda costa durante los últimos años, aunque admite que, pese a los consejos médicos, le resulta muy complicado. Ahora, apartado de la profesión de forma prematura por las secuelas psicológicas sufridas, trata de llevar una vida tranquila, retirado en el campo, en compañía de su mujer.