Programas de desintoxicación, de prevención contra los estupefacientes y de reinserción social de drogadictos. Son algunos de los puntos que integran el Plan de Acción sobre Drogas aprobado por el Ministerio y una de sus fuentes de financiación es, precisamente, los bienes y dinero decomisados a los narcotraficantes por las fuerzas de seguridad del Estado. El propósito es claro: que los beneficios derivados del tráfico ilícito se reviertan, precisamente, en acabar con el consumo de estupefacientes. En esta línea, la provincia proporcionó el pasado año cantidades millonarias.