Más de 200 controles de alcoholemia en la noche del botellón. Mientras miles de jóvenes en España salían a la calle para consumir alcohol, la Guardia Civil se mostraba más avizora que nunca con los conductores ebrios de la provincia. Según fuentes de Tráfico, en la madrugada del sábado se paró a una treintena de personas que se habían puesto al volante tras tomar dos copas de más.
Aunque los controles de alcoholemia se produjeron en toda la provincia, la vigilancia se acentuó en El Campello, Villena y la Vega Baja. En total, se realizaron 227 pruebas entre las dos y las cinco de la madrugada, aunque sólo dieron positivo un 12%. Según fuentes de Tráfico, 28 conductores dieron positivo en esas pruebas de alcoholemia. A diferencia de otras noches, sin embargo, no se produjo ninguna detención.
Una de las zonas donde más se extremó la vigilancia fue entre San Juan y El Campello. A pesar de que a la salida de esta localidad suele haber controles los viernes por la noche, esta vez se incrementaron al existir un aviso de que se había convocado un botellón entre los dos municipios de l'Alacantí.
A pesar de todo, entre los conductores ebrios no se registró ningún detenido. Recientemente, sin embargo, se arrestaron a seis personas por conducción temeraria bajo la influencia del alcohol, en Santa Pola.
Aunque en octubre del 2004 entraba en vigor un endurecimiento de las penas por conducir ebrios, las cifras demuestran que los casos de alcoholemia siguen aumentando.
Según la Memoria de la Fiscalía, en el 2005 se abrieron 1.286 diligencias previas y se incoaron 1.644 juicios rápidos contra personas detenidas por ponerse al volante en estado de embriaguez. La cifra supone un aumento de más del 20% respecto al año anterior, en el cual se registraron 2.339 asuntos de este tipo.