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Domingo, 19 de marzo de 2006
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ELCHE
LONTANANZAS
El taller de Basilio
LUGAR. Fachada del taller de Basilio. / L. V.
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Bajito, enjuto, pelo negro ondulado fuertemente adherido a su cuero ovalado, rostro netamente mediterráneo montañas adentro. Ojos picantes, certeros como saetas en noble ballesta. Jocoso en la broma, puntual en la palabra. Trabajador vital, artesano de su oficio. Basilio era de Alcoy, enclave industrial y vértice del litoral alicantino desde los albores del siglo XVIII.

A Basilio lo conocí, ya instalado en Elche, a principios de los sesenta, laborando en su reducido y coqueto taller a pie de calle. Aguardar a que finalizara su labor de soldador con arco eléctrico, uniendo piezas de hierro dulce o rellenando huecos con gruesos electrodos revestidos de rutilo era todo un placer. Pero lo que más sorprendía y embelesaba al espectador ocasional que observaba su diestra tarea era el manejo del soplete, que conformaba una llama muy vistosa y policromada, mezcla del oxígeno y acetileno. Esa llama que emergía de la dorada boquilla era una lengua balsámica que lamía las heridas y las restauraba, en el latón, en el aluminio, en el bronce.

Basilio, minucioso, manejaba una varilla broncínea con la mano izquierda, mientras con la derecha le aplicaba la lengua quemante del soplete hasta que se formaba un caldo amarillo intenso. Sacaba la varilla y la sumergía en unos polvos mágicos, volviendo a introducirla en el metal que aún sangraba lava áurea. Entonces se formaba una burbuja que cegaba la vista, era casi blanca. Basilio, con sus dedos hábiles la iba transportando a donde quería, suturaba defectos rellenándolos, fundía fisuras, de donde emergían nuevas tierras vírgenes para ser trabajadas en marroquinería, telares, o en las más complejas máquinas de la ya importante industria zapatera de aquellos años.

¿Quién no ha conocido ese resplandor mínimo, sonriente y pillín, cuando presentaba su trabajo impecable como en un acto de magia?

El taller de Basilio fue toda una institución , dentro de ese laberinto de colmena fabril en que ya se estaba convirtiendo Elche. Sus instalaciones, vistas desde la perspectiva de hoy, resultan increíbles, sin embargo en aquella época eran de obligado paso para los metalúrgicos ilicitanos. Sobre todo para los aprendices que nos acercábamos en bicicleta o en un carrito de ruedas recauchutadas estrenando oficio, con el mono reluciente y bautizado con islotes de grasa. Aquellas dulces esperas rutinarias, pausadas, contemplando a las mozas con sus equipajes ligeros de verano, mientras el bueno de Basilio en su gruta amorosa, casaba los metales, los mimaba hasta fortalecerlos. El fuego de los dioses estaba en sus manos.

Inolvidables ratos de inocente ignorancia, donde la adolescencia se estiraba y se hacía adulta. Imágenes de un tiempo y de personas que he apreciado y guardo como un tesoro en el cofre de mis recuerdos. Hasta siempre, Basilio.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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