Las desalinizadoras que proyecta y construye el Gobierno dentro del Programa Agua, que sustituye el trasvase del Ebro, permitirán y garantizarán que la provincia siga construyendo urbanizaciones residenciales. El sorpresivo cambio de tercio lo protagonizó ayer el presidente de la patronal alicantina Coepa, Joaquín Rocamora, durante la presentación de otro informe que avala el trazado original del trasvase Júcar-Vinalopó, derogado por el Ministerio enjulio pasado. Coepa siempre ha defendido la toma inicial al considerar que en Cortes el agua es apta para el consumo, argumento que ayer contradijo Rocamora con la desalinización.