El fuerte viento ha causado daños, todavía sin evaluar, en la recolección de numerosos cultivos, sobre todo naranjas y limones, de la provincia de Alicante. Las fuertes ráfagas, de hasta 75 kilómetros por hora, que todavía se dejaron sentir ayer, destrozaron instalaciones de invernaderos, levantaron techumbres de uralita y provocaron numerosos desperfectos, tanto en el campo como en ciudades. Empleados municipales, bomberos, Policía Local y Policía Nacional de diversas municipios ayudaron a evitar riesgos a la población.