El concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Novelda, Ramón Martínez, ha negado rotundamente que no haya dado autorización al pago de una serie de facturas presentadas por sus propios compañeros de Gobierno municipal. «Simplemente, no he dado el visto bueno al procedimiento por el cual se solicita el gasto», asegura.
El hecho de que el responsable económico del Gobierno municipal no diera el visto bueno a varias facturas presentadas por sus compañeros de grupo político provocó una serie de interpelaciones por parte de la oposición que, en sesión plenaria, quiso conocer las razones de esta negativa y por qué tuvieron que ser autorizadas por el alcalde.
Entre estas facturas preocupaba especialmente a la oposición la derivada de la presencia de Novelda en Fitur, por un importe de 1.980 euros, cuya propuesta no contó con el visto bueno del concejal de Hacienda, que sí votó favor del pago. Ramón Martínez explicaba esta circunstancia argumentando que «atendiendo a criterios de la concejalía de Hacienda, yo consideré que el procedimiento utilizado por la Concejalía de Turismo para contratar un gasto no era el que a mí me gustaría, lo que no supone que yo no acate que esa Concejalía es libre de realizar ese gasto». Es por esta razón por la que votó favorablemente al pago de la misma.
Según explicó Martínez, no dio el visto bueno al procedimiento de solicitud de un pago a justificar de 4.000 euros «porque soy de la opinión de que el dinero que un concejal debe llevar en el bolsillo debe ser el estrictamente necesario», y esa cantidad parecía excesiva, como quedó demostrado cuando se presentaron las facturas por importe de 1.900 euros, cuyo pago sí aprobó.
Vigilancia de carrozas
Razones distintas fueron las que llevaron al responsable de Hacienda a no aprobar la factura, por un importe de 2.850 euros, correspondiente al servicio de vigilancia de las carrozas de la Cabalgata de Reyes Magos. En este caso, Ramón Martínez manifestó que el problema radica en que la empresa que este año volvió a adjudicarse el servicio, el año pasado estuvo inmersa en un proceso de irregularidad administrativa, «por lo que consideré que, en un gesto de pulcritud política, no debíamos haber vuelto a contratar a esa empresa o, cuando menos, haber sacado a concurso la contratación».
En cuanto a la relación de horas extraordinarias por un importe superior a 3.380 euros, que tuvieron que ser firmadas por el alcalde, Ramón Martínez argumentó que el problema estribaba en dos casos concretos, que al estar incluidos en la relación general, «hacía imposible mi aprobación».