Por si no era suficiente con los cientos de servicios originados por el viento, el cuerpo provincial de Bomberos tuvo que afrontar ayer por la tarde un nuevo e importante contratiempo: un incendio forestal en Pego. El fuego se declaró en una zona de pinar en la que las rachas de aire complicaron mucho el trabajo a los profesionales, que confiaban en controlar las llamas durante la pasada noche tras conseguir que la evolución fuese favorable transcurridas las primeras horas.
Una primera estimación indicaba que pueden haber resultado calcinadas 15 hectáreas, si bien es una cifra pendiente de confirmación oficial. El fuego presentaba dos focos, lo que podría ser indicio de una acción intencionada.
Las llamas comenzaron alrededor de las 13.25 horas. Un testigo dio aviso al teléfono de Emergencias 112 de la Generalitat Valenciana e inmediatamente se desplazaron a la zona seis brigadas rurales con tres autobombas y seis vehículos del Consorcio de Bomberos de Alicante. Según las fuentes consultadas, las labores de extinción se vieron dificultadas por el fuerte viento que soplaba, lo que hizo que los especialistas tuviesen que adoptar importantes medidas preventivas para garantizar su seguridad.
Los bomberos que trabajaban en la extinción, en un paraje de la pedanía de Adsubia, confiaban en poder darlo por controlado a lo largo de la pasada noche, según fuentes del Consorcio de Bomberos. Según indicaron fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias, en la zona continuaban anoche trabajando los seis vehículos del Consorcio Provincial de Bomberos, tres autobombas y nueve brigadas rurales, además de dos capataces.
Hasta el lugar se desplazaron también efectivos de la Policía Local y de la Policía autonómica, así como el alcalde de Pego, José Ortola. La Generalitat mantenía activada ayer la máxima preemergencia por riesgo de incendios forestales, prorrogada a hoy.