El temporal de viento golpeó ayer con dureza el conjunto de la provincia, con especial intensidad en las comarcas de l'Alacantí, el Baix Vinalopó y la Vega Baja. Rachas de hasta cien kilómetros por hora generaron cientos de avisos de emergencia, a razón de hasta tres por minuto, que desbordaron por completo al personal del cuerpo de Bomberos. Por suerte, al cierre de esta edición no se tenía conocimiento de ningún daño personal, aunque sí de elevados destrozos materiales.
Una palmera arrancada de cuajo por el aire se cruzó en el camino de un tren de cercanías a primera hora de la mañana e hizo que el convoy descarrilase cuando transitaba a cien metros de la estación de Albatera. Los 30 viajeros que iban en el interior resultaron ilesos y pudieron ser trasladados a un autobús que les condujo a sus lugares de destino. El tráfico ferroviario en el trayecto Alicante-Murcia permaneció interrumpido entre las estaciones de Crevillent y Albatera hasta las cuatro de la tarde. Renfe no dejó de prestar su servicio en ningún momento, ya que habilitó autocares que desplazaron a los usuarios entre estos dos puntos del sur de la provincia, hasta retomar viaje ferroviario en Albatera, según señalaron fuentes de la compañía.
La jornada continuó con rachas que causaron importantes daños en fachadas, mobiliario urbano, viviendas, carreteras y arbolado, entre otros puntos. En Alicante, una obra se desplomó de forma parcial sobre un edificio de dos plantas en la avenida Condes de Sotoameno. Fue uno de los servicios más aparatosos de una interminable lista para el parque local de Bomberos.
El viento sopló con fuerza en toda la Vega Baja. Las plantillas de las policías locales y los efectivos de los parques de Bomberos tuvieron que emplearse a fondo para atender las decenas de llamadas que colapsaron las centralitas de sus cuarteles. En Orihuela, los bomberos se pasaron el día de un lado a otro atendiendo a caídas de vallas, desprendimientos de fachadas y retirada de ramas de árboles.
Los vallados de las obras de la antigua Lonja de Pescado y futuro Conservatorio oriolano fueron quitadas por el peligro de vencerse sobre los peatones o los coches. La plaza del Carmen, junto al Ayuntamiento, fue acordonada por la Policía Local para que los coches no aparcasen. En el resto de la Vega se repitieron las mismas escenas.
En Elche, el viento arreció a partir de las once de la mañana, hora en la que los bomberos tuvieron que atender los primeros servicios, todos ellos de caídas de palmeras y algarrobo. Al mediodía, el parque ilicitano estaba ya desbordado. A las siete de la tarde, sólo habían podido realizar 30 de los 70 avisos. Hubo de todo: media docena de vallas publicitarias de gran tamaño cayeron a la vía, antenas, daños en fachadas, grúas a punto de estrellarse contra el suelo y cables eléctrico arrancados. A media tarde, un cable de alta tensión se desplomó sobre una empalizada de cipreses, en la partida de Daimés, y prendió. Apagar el fuego fue de alto riesgo al no estar disponibles los servicios de avería de Iberdrola para cortar el suministro.
El teléfono 112 recibió 246 llamadas de emergencia desde la provincia por el temporal, según confirmó el Centro de Emergencias de la Generalitat. En Aspe, el viento se llevó por los aires una gran carpa de una obra que, tras arrancar una farola, aterrizó sobre unos vehículos que registraron importantes daños.
Varios partidos de fútbol de las categorías de Tercera y Regional tuvieron que ser suspendidos.