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| NOVILLADA INAUGURAL |
Ganadería: novillos de Juan Manuel Criado. Bravos en general, con los problemas propios de la casta.
Los mejores: el tercero y el sexto. El primero algo bravucón.
Javier Bernal: en su primero estocada tendida, petición de oreja y saludos. En el cuarto, estocada entera, ovación con aviso.
Iván Pérez: estocada entera, petición y vuelta. En el quinto, pinchazo y estocada. Palmas.
Eugenio Pérez: estocada entera, oreja. En el que cerró plaza, estoconazo sin puntilla, oreja.
Banderillas: destacó El Dani, Alarcón y El Quiro.
Aforo: menos de media plaza.
Temperatura: frío y viento. |
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Tuvo acierto la empresa a la hora de montar el cartel inaugural de la temporada, con novillos de renombre y novilleros de cartel en Alicante. Javier Bernal, un año sin venir a Alicante; Iván Pérez; y Eugenio Pérez, en su cuarta comparecencia. En lo que no pudo influir la empresa fue en el clima y la verdad, ir a los toros con abrigo, bufanda y sombrero, que no sea de ala ancha, no está nada bien. Y las manos con guantes, difíciles para aplaudir.
Reafirmó sus éxitos anteriores el eldense Eugenio Pérez. Salió dispuesto a abrir la puerta grande y lo consiguió. Cierto es que le tocó el mejor lote. Pero estuvo muy variado con la capa y superior con la muleta. En su primero, sin importarle el viento, faena decidida donde destacaron redondos vibrantes, naturales templados, rematando en la cadera, como exige el toreo moderno.
Le hemos visto más decidido, seguro y puesto que en anteriores ocasiones. En el segundo de su lote, después de torear bien con la capa, comenzó su faena con redondos muy ceñidos que levantaron las primeras palmas y el entusiasmo del público. Luego vinieron unos naturales largos y templados llenos de sabor. Siguió con muletazos con la derecha, gustándose. Finalizó con unos muletazos ayudados para cuadrar y la estocada fue fulminante, rodando el novillo sin puntilla.
El ilicitano Javier Bernal estuvo discreto con la capa en su primero y realizó un quite por chicuelinas. Tropezó con un novillo algo bronco, tras recogerlo bien con la muleta lo sacó a los medios donde hizo una faena luchando contra el viento y las embestidas descompuestas del utrero. Su labor fue lo más lucida que pudo, arriesgando mucho y a cambio de varias volteretas, una de ellas muy fea.
En el cuarto de la tarde, el viento calmó, pero lo que no remitió fue el genio y las malas intenciones del novillo. Bernal no tuvo suerte ayer con el lote que sorteó; pero lo que no se le puede negar son el valor y las ganas de torear. Menos mal que acertó al primer viaje con la espada.
Otro que salió con muchas ganas de triunfo fue Iván Pérez. Recibió a su primero de rodillas a porta gallola y de hinojos, saliendo algo comprometido. Repitió también de rodillas, pero al hilo de las tablas. Siguió con verónicas, dos de ellas por el lado izquierdo muy templadas.
Al novillo se le picó excesivamente. Iván Pérez brindó la muerte de este novillo a sus compañeros de terna. Buen inicio de faena con tres muletazos por alto agarrado a las tablas. Pero ya en el tercio siguió luchando con el viento y con las medias arrancadas de un novillo probón, a cambio de una voltereta.
Estuvo muy bien con la capa en el quinto de la tarde. Después de recibir una vara le hizo un quite por chicuelinas. Faena muy valiente y con mucha exposición por los dos pitones. Se jalearon cuatro manoletinas muy ceñidas y un desplante de rodillas. Se llevó un buen revolcón. Y ya en el hotel, vieron que no pintaba bien y se fue hacia el hospital para hacerse un reconocimiento.
Parece que el público se está animando un poco más y, sin llegar a una buena entrada, se registró un aforo de casi media entrada. Lo que quiere decir que este tipo de novilladas están interesando al público. Seguro que de no haber sido una tarde tan desapacible, los tendidos se habrían visto más colmados.
Claro triunfo una vez más del eldense Eugenio Pérez, al que se le vio mucho más dispuesto que en otras ocasiones y, desde luego, camino de cuajar en un buen novillero.