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El señor. Rodríguez Zapatero parece haber cogido carrerilla en eso de que «a su abuelo lo mataron los nacionales». Lo va soltando un montón de veces, la última a la madre de Irene Villa, una preciosa chiquilla víctima de los asesinos de ETA, y a los cuales la señora vicepresidenta del Gobierno anuncia que si se logra la paz, «no habrá ni vencedores ni vencidos»; y lo dice sin que se la altere un sólo músculo de su cara.
Pero le decía, señor Rodríguez Zapatero, que cuando aquello murieron muchos abuelos, de uno y otro lado, muchos hermanos, de uno y otro lado, muchos padres, de uno y otro lado. En resumen, mucha gente de uno y otro lado. Usted no lo conoció, yo sí.
Todas las guerras son crueles, todas, señor Zapatero, pero lo son infinitamente más las civiles. Y lo que no se puede hacer bajo ningún concepto es desenterrar las hachas de la guerra rememorando pasajes de triste recuerdo y que debieran de avergonzarnos a todos.
Hay que ser muy irresponsable para agitar esa parte de la Historia con fines partidistas; amén de carecer de la suficiente cultura y formación.