Aunque no impidan que un niño llorón siga berreando, los masajes para bebés tienen cada vez más éxito entre los padres, ya que contribuyen al desarrollo de sus hijos y estrechan sus vínculos. Numerosos estudios demuestran que los bebés a los que sus padres aplican masajes «comen mejor, duermen más tranquilos y aumentan de peso con más facilidad»; además, a nivel neurológico «su madurez se desarrolla más deprisa», señaló la profesora y miembro de la Asociación Española de Masaje Infantil, Soraya Bahtari.