Pipo es el nombre de un hipopótamo de peluche que podría ayudar a miles de niños a evitar el problema de la eneuresis y otros de tipo psicológico. Su creación ha sido idea de un grupo de tres estudiantes de la Universidad Miguel Hernández (UMH), que participaron en el concurso Innova Emprende que convoca la institución ilicitana y en el que resultaron premiadas por la originalidad de su iniciativa.
El objetivo de estas estudiantes, que cursan quinto de Psicología, es crear una empresa dedicada a la comercialización de juguetes pedagógicos, un proyecto que se gestó el pasado curso en las clases prácticas de una de sus asignaturas. «En concreto, en el tema de la eneuresis hay un vacío en cuanto al tratamiento y lo único que hemos encontrado, a través de Internet y en los libros, son artilugios muy incómodos y agresivos para colocar a los niños a la hora de dormir», comentan las chicas, quienes se sorprendieron al llegar a toparse con sistemas de cinturones que proporcionaban pequeñas descargas eléctricas a los menores cuando se les escapaba el pipí.
Despertador incorporado
En cambio, Pipo podría acompañar a los pequeños durante sus sueños y, además, dispondría de otras funciones terapéuticas «con muy buenos resultados», auguran las alumnas.
El hipopótamo contaría con un sistema de alarma-despertador que avisaría a los padres para que llevaran al cuarto de baño a sus hijos antes de que se hicieran pipí en la cama, un horario que se fijaría en función de los hábitos del niño o la niña. Los éxitos tendrían su recompensa, ya que el muñeco emitiría mensajes positivos cuando los pequeños cumplieran su cita con el váter y les animarían a continuar con su visita al cuarto de baño.
El juguete estaría recomendado a niños de entre dos y nueve años. La idea de María Elvira, Natalia y Elena es crear una empresa denominada Pipoproductes, que también se encargaría de diseñar otros muñecos, que adoptasen distintas formas de animales, y se adaptaran para tratar diferentes problemas infantiles que preocupan a los padres, por ejemplo, para el tratamiento de niños que no quieren comer. «Se podrían ir modificando los mensajes que quedarían registrados en cintas para introducirlas en los muñecos, según el problema a tratar», explica Elena Ingelmo.
La ilusión de las tres chicas es ver algún día a Pipo en un anuncio de la televisión. Para ello deberán recabar apoyo económico, asesoramiento técnico, llevar a cabo los trámites necesarios para crear su empresa y superar los obstáculos que se presenten en el camino.
De momento, desde la universidad se les está ofreciendo unos cursos formativos para respaldarles en la realización del plan de empresa y asesorarles en materia de marketing, tecnología y asuntos jurídicos. También estaban a la espera de recibir el premio que les corresponde del concurso Innova-Emprende en el que resultaron galardonadas. Su intención era elegir una cámara de fotografías digital entre el catálogo de premios.
Por otro lado, las chicas se presentarán a todas las convocatorias de ayudas económicas que ofrecen las instituciones locales y autonómicas, a fin de poner en marcha su proyecto pionero. Las estudiantes consideran que el hecho de que la provincia destaque por su industria juguetera podría ser un revulsivo para su iniciativa.