Mariano Rajoy dejó ayer para otros dirigentes el discurso duro de los últimos meses -Estatuto y lucha antiterrorista- para dirigir su mirada hacia las mujeres y los jóvenes, dos sectores capaces de inclinar una balanza equilibrada en cualquier cita electoral. El presidente del primer partido de la oposición arrancó la segunda jornada de convención popular con la lectura de un manifiesto contra la violencia de género, en el que advirtió de que «la ley del gobierno socialista» no es suficiente y reclamó más medios y más coordinación entre las Administraciones Públicas.