La oficina del IVVSA, abierta ayer, tendrá como única misión la de explicar el proyecto a cada una de las familias afectadas y de resolver sus dudas y reclamaciones. El gerente insistió en que lo que se quiere es «consensuar la revitalización del barrio de San Antón». Tanto él como el alcalde insistieron en que la propuesta de renovación sólo irá adelante si lo deciden los vecinos.
Si finalmente optan por respaldar el proyecto, será necesario que al menos 325 de las 383 familias afectadas por la primera fase estén de acuerdo. De cumplirse esta premisa, antes de que finalice el presente año se habrá complementado toda la tramitación urbanística. En enero o febrero de 2007 empezaría la construcción de la primera fase.
En dos años, las 383 primeras familias afectadas tomarían posesión de sus nuevas viviendas y empezarían a pagar.