Decenas de pasajeros reclamaron ayer ante las oficinas de Iberia del aeropuerto de Barajas tras perder diferentes vuelos de conexión en la nueva T-4 debido, principalmente, a los retrasos que se registraron por la mañana.
Las pantallas de salidas y llegadas registraron a lo largo de la mañana una decena vuelos retrasados entre media hora y cuatro horas, de los aproximadamente treinta mostrados.Entre los viajeros que reclamaron ante Iberia había un grupo de unas veinte personas mayores que llegó a Barajas desde Alicante con una hora de retraso, por lo que perdieron el vuelo que tenían previsto tomar a mediodía hacia Oviedo, a donde volaron finalmente cuatro horas más tarde, según explicaron a Efe.
También reclamaron varias de las personas del vuelo procedente de Santiago de Chile, que llegó a Barajas con cuatro horas de retraso, lo que hizo que varios viajeros perdieran sus conexiones a otros destinos. Fuentes de la compañía explicaron que el retraso se debió a que una pasajera entró en coma diabético poco después de despegar, por lo que el avión tuvo que parar en Brasilia (Brasil) para que fuera atendida.
Embarazada «sin sitio»
Una joven embarazada de siete meses denunció que no pudo viajar de Madrid a Mahón porque la desembarcaron del avión «porque supuestamente no había sitio para todos».
La mujer detalló que «la compañía me ofreció cambiar de clase, de turista a preferente, y cuando fui a sentarme en mi nuevo sitio me dijeron que ese asiento no era operativo y que tenía que bajarme del avión, mientras metieron en el mismo a dos personas que estaban en lista de espera, que sí volaron».
Un matrimonio malagueño reclamó porque perdió su vuelo a Costa Rica en Barajas tras salir de Málaga con una hora de retraso. La mujer detalló que «a pesar de ese retraso, corrimos por toda la T-4 a pesar de tener sesenta años, y llegamos al avión de Costa Rica cinco minutos antes de que saliera, pero nos dijeron que las puertas ya estaban cerradas y no podíamos entrar».
La compañía les indemnizó y les ofreció plaza en el vuelo del día siguiente, lo que para el matrimonio «no arregla mucho, porque mañana teníamos un excursión contratada que era la ilusión de nuestra vida». Otros pasajeros se quejaron «de los continuos cambios de puerta que sufren los vuelos, y de los que sólo se informa de ellos por megafonía, lo que hace que muchos pasajeros lleguen a embarcar de milagro».