El punto de encuentro no sólo permite que se realicen las entregas y recogidas de los menores sin que los cónyuges tengan contacto alguno, sino que es el único recurso utilizable para realizar las visitas tuteladas ordenadas por los juzgados.
Esto ha facilitado que muchos padres y algunas madres que llevaban meses, e incluso más de un año, sin ver a sus hijos, puedan convivir con ellos durante horas en un ambiente relajado y vigilado. Tanto los menores como los padres son evaluados por psicólogos y atendidos por monitores. El servicio atiende actualmente 58 casos, de los cuales 36 son visitas tuteladas.