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Se lo disputan todo, incluso al Papa. Ante la visita a Valencia de Benedicto XVI para presidir y clausurar el 5° Encuentro Mundial de las Familias (que, en palabras del Francisco Camps, convertirá a nuestra autonomía en capital mundial del catolicismo durante 48 horas), el Gobierno de Rodríguez Zapatero intenta cobrar protagonismo, como no podía ser de otra manera, ya que, aunque la llegada del Papa, según los organizadores del evento, tiene carácter pastoral (es decir, que viene como pastor universal de los católicos y no como jefe del Estado Vaticano), a nadie se le oculta la repercusión internacional del acontecimiento.
ZP quiere una parte de la gloria, sobre todo después de la decisión de la Fundación 5° Encuentro Mundial de las Familias de firmar con Radiotelevisión Valenciana (RTVV) un convenio para la difusión en exclusiva de todos los acontecimientos que se produzcan durante la celebración del congreso. El Gobierno central considera la exclusión de TVE de las retransmisiones un gesto de frialdad, mientras que el presidente ejecutivo de la Fundación, Esteban Escudero, tras firmar el convenio con el director general de RTVV, Pedro García, destacaba cómo el ente autonómico se había volcado con la organización desde el primer momento.
Todo el mundo sabe que el Gobierno de Zapatero y el Vaticano tienen unas relaciones no precisamente amistosas, porque desde que ZP llegó a la Moncloa no ha cesado de provocar choques con la Iglesia. Es lógico que quien siembra vientos recoja tempestades, si bien se advierte en el Ejecutivo de ZP un giro hacia el entendimiento. Tras dos años de ignorar el 5° Encuentro Internacional de las Familias, ahora se invita oficialmente al Papa a venir a España, según dijo el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda. Un poco tarde, ya que los organizadores del congreso habían gestionado y conseguido que Benedicto XVI comprometiera su venida a Valencia hace tiempo. Nunca es tarde para corregir errores. Seguro que, a partir de ahora, con el nuevo embajador en la Santa Sede, el que ha sido alcalde de La Coruña tantos años, Francisco Vázquez (un hombre que siente y sabe que la izquierda no debe ni tiene por qué ser anticlerical), mejorarán las relaciones entre el Gobierno y el Vaticano.
No me extrañaría que Vázquez consiga que Zapatero y Ratzinger mantengan una entrevista en Valencia (el aparato del PSOE está empeñado ahora en que sea en Madrid), aunque me atreva a augurar que no será el comienzo de una hermosa amistad.