El presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, lanzó ayer un llamamiento público a los países de la Unión para que eviten la «retórica nacionalista» en los actuales movimientos empresariales en el sector de la energía, en el que está asimismo promoviéndose un relevante debate (debido sobre todo al súbito descubrimiento de la gran dependencia energética de la Unión, puesta de manifiesto a través de unas restricciones impuestas por Rusia a su abastecimiento de gas natural). También Joaquín Almunia, comisario europeo, manifestaba ayer que Europa está «en un momento delicado» por las tendencias proteccionistas mostradas por algunos Estados miembros Las alusiones están claramente dirigidas a España, cuyo gobierno rechaza explícitamente la OPA alemana sobre Endesa, y a Francia, que, invocando el patriotismo industrial, ha impulsado la fusión entre la pública Gaz de France y la privada Suez, con el fin de proteger a aquélla de una OPA italiana Pero no sólo estos dos países dan muestras de nacionalismo industrial: el blindaje alemán de E.ON, por ejemplo, no tiene otro origen.