Sentimientos de tristeza y melancolía ante una sexualidad perdida están presentes en una colección de sesenta grabados realizados por Pablo Picasso en su ancianidad y que se exponen desde hoy en el centro cultural Bancaja de Alicante.
El subdirector general de la entidad crediticia, José Ramón Gisbert, junto con el vicepresidente de la Fundación, Vicente Montesinos, y el comisario de la exposición, Juan Carrete, presentó en rueda de prensa la muestra, que se podrá visitar hasta el próximo 30 abril.
La exposición, titulada "Picasso el contemplador activo. Estampas 27.8.1966-15.1.1968", es la séptima serie de grabados del artista malagueño que Bancaja incorporó a su colección el pasado mes de septiembre.
Los sesenta grabados, que fueron estampados tras el fallecimiento de Picasso, rememoran también el mundo del teatro, el circo y el trabajo pictórico del autor, además de recrear la presencia de su imaginario erótico, impregnado de una soterrada tristeza marcada por la vejez del artista.
El 16 de noviembre de 1965 Picasso fue sometido a una operación de próstata y vesícula biliar, lo que supuso el final de su vida sexual y, según Carrete, una nueva forma de observar la realidad como "un contemplador activo".
No obstante, Picasso retomó de forma casi convulsiva la actividad artística por medio del grabado y del dibujo para demostrarse a sí mismo, según los expertos, que su poder creativo seguía intacto.
En las sesenta estampas, señaló Carrete, el pintor malagueño ofrece una visión general de melancolía y mira hacia el pasado como un observador activo, "casi un voyeur", reflejando a modo de diario sus preocupaciones y las penalidades por el decaimiento físico y las dolencias de la vejez.
Las piezas, realizadas entre el 27 de agosto de 1966 y el 15 de enero de 1968, tratan otros temas, como el erotismo indiscreto y la amistad.
Bancaja adquirió recientemente esta colección de estampas que, según explicó Carrete, "fueron sacadas de otras tantas láminas de cobre grabadas que se encontraban en el taller de Crommelynck, en París, a la muerte de Picasso".
En 1981, la galería Louise Leiris editó las estampas, cada una de las cuales lleva un sello que reproduce la firma del artista