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Entre estupefacción y un sentimiento de tedio me ha provocado ver y escuchar algunos comentarios durante la jornada del 25 de febrero en el transcurso de la manifestación que la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) convocó en Madrid.
Con todo el respeto del mundo a las personas que en algún momento han podido sufrir el rebenque de los terroristas, no puedo, desde el punto de vista de un observador de la actualidad, estar de acuerdo con manifestaciones agitadas, excitadas y removidas por personas que no merecen el calificativo de demócratas y tolerantes.
Por pasiva y por activa se ha anunciado, por el Gobierno de la nación, que el único mensaje que se espera por parte de la organización terrorista ETA es el mensaje del adiós a las armas. Se ha puesto de manifiesto que el Gobierno de Zapatero no negociará con ETA si ésta no abandona la violencia.
Ante esta situación, ¿qué es lo que querían los convocantes de la manifestación? ¿Quieren, en su nombre, que todo siga igual? ¿Quieren, en su nombre, que esta situación continúe sin abrir puertas a un fin? ¿Qué es lo que quieren? ¿Por qué ahora se manifiestan? ¿Por qué ahora se suma el Partido Popular contra algo que ellos ya hicieron?
Estas son algunas de las muchas preguntas que me hago y no encuentro respuesta.
¿Saben los de la AVT que fueron ellos mismos quienes el 3 de noviembre de 1998, abierto un proceso de negociación con ETA por parte del Gobierno de Aznar, únicamente solicitaban que ETA entregase las armas?
¿Saben los miembros de la AVT que uno de los que les acompañaba en la manifestación del pasado 25 de febrero, el señor Aznar, autorizó contactos con el denominado por él «Movimiento de Liberación Nacional Vasco»?
¿Saben los manifestantes del «En mi nombre ¿NO!» que con el PP en el Gobierno, el 21 de septiembre de 1998, se pedía negociar con ETA si ésta dejaba las armas?
¿Saben los que participaron en la manifestación que Aznar, el 24 de septiembre de 1998, señalaba que su pretensión era «seguir avanzando y explorando en todas las posibilidades que pudieran abrirse» para el fin del terrorismo?
¿Saben los de la AVT que el 2 de octubre de 1998 el señor Aznar señalaba que en el entorno de ETA se apreciaba una evolución positiva de la situación pudiendo renovar la apuesta de «reconciliación, generosidad y entendimiento»?
¿Saben los que fueron el sábado a la manifestación que el 20 de octubre de 1998 el señor Aznar afirmaba que «promoverá con determinación y sin ningún tipo de duda los escenarios que considere convenientes y eficaces para garantizar la paz»?
¿Saben que con el Gobierno del PP, el 15 de octubre de 1998, cuatro presos etarras fueron trasladados a cárceles en el País Vasco y se concedió el régimen abierto a otro etarra argumentando «razones humanitarias»?
¿Saben que con Aznar y Rajoy, el 18 de diciembre de 1998, 21 presos etarras fueron trasladados a la península interpretándose como muestra de buena voluntad negociadora por parte del Gobierno del PP?
¿Saben que con el Gobierno del PP, el 7 de septiembre de 1999, se acercaron al País Vasco 107 presos de ETA?
¿Saben todo esto los de la Asociación de Víctimas del Terrorismo? y, sobre todo, ¿lo saben los del PP?
A los que en esta manifestación han estado insultando a familiares del presidente Zapatero que durante la Guerra Civil fueron asesinados no se les puede pedir nada. Son hooligans del insulto y un substancial odio les impregna en sus homínidos cerebros.
Espero que el tiempo y las urnas pongan en su sitio a los que, arropándose en una falsedad, apoyan las doctrinas y motivos de los convocantes, aun a sabiendas de que ellos hicieron lo que ahora denuncian.
Los que ahora denuncian y exigen respuestas y antes callaban, poco criterio y una gran manipulación mantienen sin saber si es interesada, buscada o consentida.
Los que han ido, se han manifestado y creen firmemente que el Gobierno no está obrando bien tienen mi respeto y comprensión.
En cualquier caso, y como dijo un célebre escritor indio, «la verdad no está de parte de quien grite más» y el PP grita mucho, quizá hasta sobreactúa, o quizá no.