El parto sin dolor en el Hospital General era hasta hace unos meses una cuestión de suerte. Las gestantes que llegaban al centro fuera del horario en que se ofertaba la epidural no podían acceder a este tipo de anestesia obstétrica. A esta circunstancia se sumaba el hecho de que pocas embarazadas solicitaban el servicio tras leer la hoja de consentimiento informado, un documento que recoge por escrito la descripción del procedimiento y que debe ser firmado por las mujeres para que llegado el momento se les pueda administrar este método anestésico.