Francisco Zaragoza ha cogido el timón del Real Club de Regatas después de que Máximo Caturla, presidente de la institución durante los últimos 16 años, abandonase el cargo. Pero el nuevo presidente no es un mero grumete: ha formado parte de la tripulación junto con Caturla y, ahora, como máximo responsable, emprende nuevos rumbos para guiar al Club de Regatas a mejores puertos, si cabe.
- Lleva un mes desde su elección en el cargo, ¿cómo han sido los primeros días?
- Parece que hayan sido cinco meses, porque han sido muy intensos. En un mes se pueden hacer muchas cosas, o no. Cuando se adquiere un compromiso, hay que afrontarlo como un hombre de honor. Por eso, en las dos juntas directivas que hemos tenido, hemos llevado el doble de temas de los que se han llevado en los últimos tiempos.
- ¿Se necesitaba ya un cambio de presidente en la institución?
- No, simplemente es fruto de una política de hacer muchas cosas. La elección se ha producido tras los primeros comicios en el Club de Regatas en los últimos 50 años. Las juntas directivas se continuaban unas a otras porque no había candidatura, hasta que algunos socios pensaron que había que renovar y presentaron una lista alternativa. Otros socios y yo decidimos unirnos y afrontar un proceso democrático.
- Después de tanto tiempo, ¿cómo se lo tomaron?
- A mí no me gusta perder ni a las canicas, por eso movilizamos al máximo a todos los socios, con gran éxito. En la víspera calculo que hice 98 llamadas. De los 2.200 socios que tiene el club creíamos que iban a votar unos 400. Al final, se acercaron unos 800. Menos mal que pedimos dos urnas, porque una se llenó con los votos y la otra, casi, casi...
- Señal de buena salud. ¿Qué cree que le aporta el Club de Regatas a la ciudad?
- Es la institución más prestigiosa de Alicante. Para empezar, ninguna tiene el sobrenombre de Real, tan sólo el Club de Regatas. Desde su fundación en 1899, en un barracón flotante, ha sido un beneficio recíproco el que han mantenido la institución con la ciudad. La etapa más difícil fue hace siete años, cuando algunos socios se opusieron por nostalgia al traslado de la institución. Alabo la nostalgia cuando es por una buena causa, pero, al final, imperó el sentido común. Fue un traslado impuesto, pero favorable.
- ¿En qué sentido?
- Hemos crecido en número de socios y técnicamente.
- ¿Cuál es su relación actual con la Autoridad Portuaria?
- Son magníficas con el presidente, Mario Flores, pero, sobre todo, con el director del Puerto, Juan Ferrer, que ha estado en la junta directiva.
- ¿Les consultan o preguntan para los planes de expansión portuarios?
- No, cada uno tiene una función específica. La de la Autoridad Portuaria es la de potenciar al máximo la capacidad comercial del puerto, y ahí no nos metemos. Sí que estuvimos preocupados, por ejemplo, por nuestra escuela de vela ligera en el Cocó. Temíamos que el paseo litoral hasta Rocafel afectase esta instalación, pero el proyecto se ha reconducido y, ahora, irá por donde circula la vía del tren, por detrás de la escuela de vela. Además, ahora acaban de regenerar la playa de la Albufereta con arena llevada de esta parte del litoral. Era un trabajo que teníamos nosotros que hacer cada cuatro o cinco años y esta vez ha sido positivo para todos.
- ¿Es el Club de Regatas un desconocido para la ciudad?
- Desconocido, no. Pero da una imagen elitista que yo no creo que sea tal. Los ciudadanos creen que para formar parte necesitas tener un barco, y es un error. De los 2.200 socios que tenemos, sólo 400 tienen una embarcación. El elitismo es algo incierto, no así el prestigio y la solera que aporta la institución a la ciudad.
- ¿Por qué parecen que están tan apartados de lo que pasa?
- Eso no es cierto. Procuramos implicarnos en lo que pasa en la ciudad. Mucha gente no lo sabe, pero el primer acto oficial que tienen todas las Belleas del Foc es en el Club de Regatas, justo al día siguiente de su elección. Las chicas duermen unas tres horas y acuden a la recepción. Es un acto muy popular y así vamos a seguir. Tengo una meta, y es hermanarnos con la hoguera Port d'Alacant. Es un paso más para acercarnos a la ciudad.
- Por cierto, que todavía no ha colgado su retrato.
- Aún es pronto. Algunos ya quieren que me espere, por lo menos, ocho años para hacérmelo, justo cuando me vaya.