Eloy G. es un alteano de 34 años que sufre severos ataques epilépticos esporádicos desde que era un niño. Después de someterse a diversos tratamientos durante toda su vida, se le «han agotado todas las posibilidades terapéuticas y diagnósticas» para su recuperación en España, según afirman los propios doctores.
Su única posibilidad para seguir sobreviviendo es acudir al centro médico John Hopkins de Baltimore, en Estados Unidos. Así, al menos, se lo han recomendado los especialistas que, día a día, le han tratado desde que tenía siete meses de vida, tanto en Alicante como en Madrid, Barcelona y Valencia.
Pero Eloy, si cabe, aún tiene un problema más grave. No puede costearse el desplazamiento ni el caro tratamiento de la sanidad privada americana. Por eso, ha pedido ayuda al mismo presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Eloy G. le explica en una carta a la presidenta del Defensor del Paciente, Carmen Flores, cómo casi pierde la vida en sus últimas crisis: «En los dos últimos días me han dado ataques epilépticos fuertes y, en las dos ocasiones, me han tenido que coger del balcón porque casi me caigo a la calle».
Para «salvar la vida», Eloy G. lo ha intentado todo, desde los servicios sociales del Ayuntamiento de Altea hasta una carta a Zapatero: «En un discurso que oí dijo que cualquier persona que en España hubiera sido operado y no hubiera mejorada, él las ayudaría a salir a salvar sus vidas sin necesidad de firmas», le recuerda Eloy.
Esta misiva todavía no ha tenido respuesta de La Moncloa. Y cada minuto que pasa, la enfermedad de Eloy se agrava severamente. «Dada la frecuencia e intensidad de las crisis consideramos que se trata de un caso urgente», es el diagnóstico de los médicos alicantinos que han tratado a Eloy.
Tónico clónica
Eloy G. sufre desde que tenía siete meses de vida lo que los médicos denominan «crisis generalizada tónico clónica». Después de tres operaciones, los ataques se agravan cada vez más.
El propio paciente describe sus síntomas como «pérdida de conciencia y vómitos, seguidos por crisis de ausencia», además de pitidos de oídos.
«Mi vida depende de yo salga al hospital John Hopkins, en Baltimore, el más avanzado en el sistema nervioso y epilepsia», le ruega Eloy G. a Carmen Flores y, de paso, también al presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero.