Cuando gracias a los acuerdos de Dayton llegó la paz a la república de Bosnia-Herzegovina en 1995, tras tres años de guerra, comenzó el martirio para el ex general Ratko Mladic, el más famoso, temido y odiado de los oficiales serbios. Todo esto parecía haber llegado a su fin anoche, cuando los teletipos comenzaron a rebotar la noticia de que el famoso militar habría sido arrestado en Belgrado y estaban en curso las gestiones para trasladarlo ante el Tribunal de La Haya. La primicia fue dada por la televisión BN de la ciudad de Tuzla y retransmitida por la agencia oficial serbia Tanjug.
Pero, cuando las víctimas de Mladic comenzaban con las celebraciones, el Gobierno de Belgrado desmintió la información y aseguró que el paradero del criminal aún era un misterio. La guerra de nervios en torno a Mladic aumentó en intensidad cuando la agencia de noticias AP afirmó que el general había sido localizado y que las autoridades negociaban las condiciones de su rendición. «Está cercado, pero todavía no ha sido arrestado», dijo un alto funcionario serbio cercano al operativo para localizar a Mladic, citado por la agencia internacional. La afirmación del funcionario también fue desmentida por el Ejecutivo yugoslavo, que calificó todas las noticias sobre el hipotético arresto del famoso general como «rumores» .