El 29 de junio de 2005 abrían sus puertas en todo el Estado los juzgados de violencia de género. En el caso de Elche, al no ser la ciudad capital de provincia, se decidió que el juzgado de Instrucción 4, precisamente el más atascado de trabajo, asumiera dicha competencia además de seguir con la práctica totalidad de las propias de una oficina judicial de sus características.
Previamente a la centralización de todos los asuntos de malos tratos en ese mismo juzgado se recopilaron los denuncias mensuales en cada uno de los cuatro oficinas de instrucción. El resultado dio un cifra media total de ochenta casos. En el primer trimestre de funcionamiento del juzgado especial se comprobó un incremento paulatino de las denuncias presentadas por las mujeres, llegándose a 87 al mes. Octubre, noviembre y diciembre dispararon los cálculos iniciales, con un total de 350, es decir una media de 116 al mes.
Si se compara el volumen de casos reales con los cálculos iniciales se comprueba que se ha pasado de las 480 denuncias previstas a 616, es decir un 28% más. De momento no se ha realizado una valoración, en función de otros muchos parámetros de este crecimiento. Puede obedecer a que las mujeres denuncian más por la centralización de todos los asuntos de violencia de género en un mismo juzgado, pero también, tal como se teme, puede ser consecuencia de un crecimiento real de los hechos violentos en el seno de las parejas.
Fuentes judiciales puntualizaron que si se computaran los partes de lesiones que se remiten al juzgado, de los que no se tiene más datos pero que muchos presumiblemente responden a malos tratos, los datos serían aún más descorazonadores.
Los más frecuentes
Las mismas fuentes insistieron en que «se va a más» y en que la línea ascendente iniciada en octubre se está manteniendo en los últimos dos meses. Los datos exactos se darán a conocer a finales de marzo, cuando se envíen al Consejo General del Poder Judicial, donde se está haciendo un seguimiento exhaustivo de la marcha de todos los juzgados de violencia de género.
Una de cada tres denuncias presentadas en el juzgado se refiere a una primera asistencia por lesiones. Si no existe parentesco o convivencia entre las partes, una primera asistencia por lesiones no pasa de ser una falta. Pero, debido a la relación antes mencionada se considera delito. En seis meses, 216 denuncias se refirieron a lesiones de este tipo.
En segundo lugar están los delitos contra la libertad, es decir amenazas, injurias y/o coacciones, con 87 casos. Le siguen los contra la integridad moral y psíquica, como es el trato degradante por ejemplo. Representan casi un 10%, con 61 denuncias.
En cuarta posición están los incumplimientos de los regímenes de visitas, el impago de pensiones en los casos de separaciones en los que existen antecedentes de violencia de género, con 51 casos, tipificados bajo el epígrafe de contra los derechos y deberes familiares. Finalmente, con 37, están los quebrantamientos de las órdenes de alejamiento.
Agresiones sexuales
Las peticiones de órdenes de protección por parte de las víctimas forman el capítulo que menos ha subido. En el primer trimestre se solicitaron 51 y en el segundo, 54. Lo que sí es preocupante es que una de cada seis mujeres que acudió al juzgado de malos tratos en los últimos seis meses, consideró que corría un peligro evidente porque pidió protección inmediata. Asimismo, el juez dictó en el mismo periodo de tiempo 144 órdenes de alejamiento.
A lo largo del primer trimestre, el estudio realizado por el secretario del juzgado evidenció que la violencia de género en la pareja era similar si sus miembros estaban casados y si convivían o simplemente eran novios. Hubo 19 denuncias entre cónyuges y exactamente el mismo número en parejas de hecho.
Cambió en el segundo trimestre de funcionamiento de la oficina judicial. Mientras en el seno del matrimonio se bajaba de 19 a 13 casos, entre las parejas de hecho se alcanzaban los 18. Los datos de momento, si no se estudian en un periodo de tiempo mucho más dilatado, no son considerados como relevantes. Lo que sí es interesante es que si la pareja está separada, tanto los casados como los que viven juntos, los números de casos son menores.
Desde el 29 de junio, el juzgado ha instruido tres sumarios, todos ellos por agresiones sexuales en el seno de la pareja. Actualmente, dos de los acusados siguen en prisión preventiva a la espera de ser juzgados. El tercero salió en libertad después de abonar una fianza, hace varios meses. La gravedad de estos delitos está preocupando a los jueces.