[an error occurred while processing this directive]
Cuando los historiadores del futuro analicen los documentos sonoros de nuestra época, les costará mucho al principio entender el incomparable tono de sincero entusiasmo y el abrumador predominio de los comentaristas de fútbol, en comparación con los escasos y normalmente fríos tonos de los comentaristas sobre la condiciones de trabajo e ingresos, el precio de las viviendas, vestidos, alimentación, transporte y muchos otros temas económicos, sociales o ideológicos. Tendrán que recordar entonces el genial sistema hoy imperante, en el que mezclando el fútbol con los intereses nacionales, regionales o locales, la concentración de masas en 'catedrales deportivas', su conexión con distintos tipos de loterías, el pago de cifras astronómicas a los futbolistas, se ha conseguido que la atención pública se vuelque mucho más hacia ese fenómeno de dar patadas a un balón que a los proporcionalmente nimios e insignificantes temas ya citados. El fútbol es, literalmente, encantador.
Alfonso Prada