Eso de leer siete periódicos al día, si bien no de cabo a rabo, tiene la ventaja de comprobar cómo la misma noticia adquiere diferentes sesgos, según su valoración y sus intérpretes. Se da uno cuenta de que la actualidad sigue siendo una musa que padece, alternativamente, anorexia y bulimia. También tiene la desventaja de que se entera uno de cosas que no tenía la menor necesidad de conocer. Claro que no siempre vamos a estar hablando de catástrofes naturales o artificiales, de las inundaciones de lodo o de las caricaturas de Mahoma. La realidad será muy respetable, pero también puede ser muy desagradable. Nos tiene prisioneros y, como se sabe, la primera obligación de un preso es la de evadirse. No deben de experimentar ese deseo los científicos que intentan desarrollar una pastilla que reduzca la necesidad de dormir diariamente a sólo dos horas.