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Domingo, 19 de febrero de 2006
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Urbanismo decreta el cierre de un local donde se gritaba para animar a vender
Los residentes habían denunciado en numerosas ocasiones chillidos a primeras horas de la mañana y al medir salió ocho decibelios más de lo permitido
A GRITOS. Local denunciado por los vecinos debido al exceso de ruido por chillidos. / LOLA GUIL
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Quien lo padece acaba reconociendo que es desquiciante. El ruido se ha convertido en uno de los principales problemas de la sociedad moderna y Alicante no es ajena. Al Ayuntamiento llegan a diario denuncias por problemas de contaminación acústica: personas a las que el ruido altera la normalidad de sus vidas.

Una de las más curiosas que los servicios municipales han recibido, además de ser una actuación reciente, es la de unos vecinos que se quejaban de los ruidos que salían de un local. Los residentes de un inmueble ubicado en la calle Roselló de Altozano llevaban tiempo denunciando. Hasta ahí todo normal y hasta habitual. Pero lo curioso es que los ruidos eran, sobre todo, los gritos de los trabajadores que, según reconocen fuentes municipales, a primeras horas de la mañana seguían un método muy agresivo de técnica de venta que consistía en gritar.

Los vecinos, sobre todo los del piso inmediatamente superior al local, estaban desesperados y habían tenido que buscar sus propias técnicas de aislamiento para tratar de abstraerse ante los gritos que escuchaban a diario. Orejeras, huir a habitaciones lejanas a la fuente de ruido... todo era infructuoso porque no podían evitar escuchar los chillidos que les habían llevado a la exasperación.

Finalmente y después de varias denuncias, la brigada del ruido acudió hasta el local y midieron desde una de las casas afectadas los niveles emitidos, que superaban en ocho decibelios lo permitido, que son 35. Esto ha obligado al Ayuntamiento a decretar la suspensión de actividad, que está pendiente aún de notificarse. Además, el establecimiento tenía otras irregularidades. Anteriormente, el mismo local pidió licencia de apertura pero la Concejalía no se la dio porque no presentaron proyecto, según confirman fuentes municipales.

Otra actuación curiosa tuvo lugar en una iglesia evangélica, esta vez las molestias eran los cánticos de los fieles.

Motocross frente a casa

La brigada también se ha puesto en contacto con un vecino de la zona de El Palmeral, desesperado por los ruidos que emiten casi a todas horas las motos que acuden hasta un descampado que hay frente a su casa, en la calle Deportista Joaquín Blume, detrás del parque. Hace años era un circuito de motocross que actualmente está abandonado.

Los vecinos de la urbanización Palmeral Urbis temen la llegada del fin de semana, momento de descanso para la mayoría de los mortales, pero muy temido para ellos. Entonces lo que se cuela en sus casas son rugidos de motores, acelerones y el sonido inconfundible de tubos de escape.

Luc Eggermont es un residente en la urbanización y reconoce estar en una situación desesperante. Admite que nunca ha soportado el ruido y que ahora es una tortura vivir en su casa en algunos momentos. «Vienen a las once de la mañana y se van al anochecer, a veces con quads que son muy ruidosos», explica.

Se han dirigido al Ayuntamiento para que realicen mediciones porque consideran que los niveles de ruido sobrepasan los que marca la ordenanza. «Cuando estamos en el salón, que está al otro lado, no se puede ni ver la televisión», dice. Además, este tipo de situaciones altera la vida normal y el estado anímico de quien padece el problema. Responsables de la unidad del ruido ya se han puesto en contacto con él para acudir a medir los niveles de contaminación acústica.

Si resultan positivos se levantará un acta y el Consistorio deberá decidir qué hace con un circuito que actualmente no es oficial ni controla nadie.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.



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