La inesperada ruptura de las negociaciones entre la dirección de Renault y los sindicatos ha creado un clima de inquietud y preocupación creciente ante el futuro de la factoría de Valladolid, donde la multinacional francesa tenía previsto producir simultáneamente dos modelos: el Modus y el Clío. Se abre ahora un periodo de incertidumbre ante la decisión que pueda adoptar la empresa, que había barajado la posibilidad de trasladar la fabricación del nuevo Clío a una planta francesa.
El motivo de la discrepancia se centra en el tiempo de parada de la factoría, estimado en un mes, para adaptar las cadenas de producción a los nuevos modelos. Los sindicatos temen la aplicación de un expediente de regulación de empleo.