El carnaval en Alicante tiene mucha tradición y solera y se celebra desde antaño. Sólo dejó de conmemorarse en la dictadura de Franco, ya que fueron prohibidos en todo el territorio nacional, por miedo a que con las máscaras y disfraces se pudieran cometer delitos sin que se reconozca a los culpables.
Alicante se viste de alegría y participación popular, los monumentos de la ciudad se disfrazan y las calles más tradicionales y típicas se adornan con todo tipo de ornamentos, sin obviar los arcos de luz que crean el marco idóneo para celebrar este tipo de eventos.
Unos días antes, en todos los colegios de la urbe los niños y niñas se disfrazan con todo tipo de atuendos y sus correspondientes accesorios, provocando que su personalidad se transforme de forma magistral en lo que ellos han imaginado que quieren representar.
Los alicantinos y alicantinas se echan a la calle con entusiasmo y buen hacer, para participar en esta festividad anual.
El sábado por la noche es apoteósico en las calles tradicionales, Rambla de Méndez Núñez y sobre todo en el barrio viejo y castizo, que se llena de personas ataviadas con todo tipo de atuendos, accesorios y maquillajes, que los hacen irreconocibles por una noche y diferentes totalmente a la cotidianidad diaria.
Es su imagen la que habían ideado y preparado para este evento carnavalero, convirtiéndose la ciudad en una pasarela cosmopolita y multicolor de personas transformadas en todo tipo de seres y cosas, vampiros, romanos, frailes, monjas, extraterrestres, hombres convertidos en mujeres, grupos de amigos compartiendo un mismo disfraz de original diseño, que harán las delicias de las personas que participan activa o pasivamente en este acto, formando verdaderas comparsas.
Los pobladores en estas jornadas de antifaces y anonimato dejan aparcada su rutina, perdiendo la timidez y vistiéndose con el traje y máscara apropiados, todos unidos para pasar unos días de ilusión y desenfreno.
Pasarán estos días hasta llegar al Miércoles de Ceniza, que pondrá punto final a estos carnavales 2006 con el tradicional Entierro de la Sardina, que se desarrolla en el Barrio conforme marcan los cánones de la tradición más ortodoxa.