Más de un centenar de personas acudieron ayer a la sede del Colegio de Arquitectos, en el corazón del Centro Tradicional, para asistir al debate sobre el Plan Integral de Recuperación de esta zona. Al encuentro no faltaron el concejal del equipo de gobierno del Ayuntamiento Juan Zaragoza, ediles socialistas, entre los que estaban Luis Almarcha, Antonia Graells o Ángel Franco; la concejal de IU, Susana Sánchez; técnicos municipales como el gerente de Urbanismo, Enrique Sanus; especialistas en urbanismo y arquitectura, comerciantes y vecinos de la zona.
El debate se produce mientras el Plan Integral está en fase de exposición pública y el periodo de alegaciones está a punto de acabar. En la mesa redonda participaron el jefe de coordinación de proyectos del Ayuntamiento, Román Pinedo; la arquitecta del equipo redactor, Esmeralda Martínez; un miembro de la Plataforma de Iniciativas Ciudadanas, José Ramón Navarro; y Justo Oliva como representante del Colegio de Arquitectos.
La exposición pública acabó siendo un cuestionamiento al Plan Integral por parte de los miembros de la Plataforma de iniciativas ciudadanas y el representante de los arquitectos, que consideran que no se ha incidido en las verdaderas necesidades de la zona, que faltan estudios que permitan hacer un mejor desarrollo. Critican que el plan pretende sobreelevar los edificios y que de aplicarse, la zona carecerá de vida.
La plataforma tiene previsto presentar hoy alegaciones al mismo y pidió públicamente la retirada de este estudio. Sobre todo porque, a su entender, se centra especialmente en la elevación de altura de los edificios, «transmite una ciudad sin vida, una visión arquitectónica», exponía Navarro.
Durante las intervenciones, una indignada vecina de la zona expuso la necesidad de que se planteen ideas positivas para el Centro Tradicional y se escandalizó ante la petición de paralizar el plan. «Este barrio ha estado muerto; lo que quiero es que aporten ideas positivas, algo que se pueda realizar».
Por su parte, Pinedo animó a trabajar y a participar en la elaboración del plan «codo con codo con los vecinos y comerciantes de la zona que han peleado durante años por recuperar su barrio».
«Que se hagan»
El técnico municipal consideró «injusto» que se plantee la retirada de este trabajo «es una oportunidad, lo importante es que los proyectos se hagan y tengan financiación» y reconoció que la finalidad es mejorar una zona degradada.
Para Justo Oliva, con él se da un paso más en la destrucción del patrimonio de Alicante y enumeró uno tras otro ejemplos de edificios protegidos desaparecidos o que son alterados. A su juicio, el plan permite desvirtuar inmuebles que deberían conservarse tal y como son y es contrario a elevar más alturas, especialmente en las casas más antiguas.
La arquitecta redactora por su lado incidió en que el Plan Especial es un estudio urbanístico que se centra sobre todo en las propuestas.
La presidenta de la Coordinadora para la recuperación del Centro Tradicional, Pepa Vázquez, intervino para aclarar que gracias al esfuerzo de vecinos y comerciantes se puede hablar hoy de un estudio serio de la zona y recordó que se pidió ayuda técnica para que el Plan fuese lo mejor posible y no se encontró colaboración durante los principios.
Los detractores del plan lo rechazan porque consideran que con él se pone una piedra en la destrucción del patrimonio y consideran que el Centro Tradicional debe de tener unas consideraciones especiales al tratarse de una zona de referencia en la ciudad.
Aumento de vecinos
Actualmente la zona que comprende desde la avenida de Doctor Gadea, la Explanada, la Rambla y Alfonso el Sabio cuenta con 6.210 vecinos, cerca de 200 más que hace un año. Se da la paradoja de que la zona del Ensanche pierde paulatinamente residentes, según reconocen fuentes municipales.
En los últimos tres años se han dado 43 licencias de obra mayor para la construcción de inmuebles, mientras que se han solicitado licencia para realizar 300 obras menores.
Aunque en un principio el Plan recogía la existencia de 92 locales comerciales cerrados, en el censo realizado en enero aparecieron sólo en la calle San Francisco 22 comercios y negocios.
El movimiento peatonal en la zona también ha aumentado. Aunque por la tarde y la noche el paso es muy escaso, se ha notado un incremento del flujo por las mañanas. La zona cuenta con 234 fincas y se han concedido en los últimos tres años 67 ayudas para rehabilitar edificios con un 60% de dinero público.