La economía española creció el 3,4% el pasado año, mientras el producto interior bruto (PIB) de la zona euro sólo aumentó el 1,3%, y el de la UE de 25 miembros lo hizo en el 1,6%. El dato de España mejora en tres décimas el ritmo de expansión de 2004, en tanto la media de los Doce y del conjunto de países comunitarios presenta un empeoramiento de ocho décimas. Este diferencial refleja, entre otras cosas, el mal comportamiento de Alemania y Francia. La primera no acaba de ver la luz al final del túnel, mientras la economía gala ha experimentado un retroceso.
Ayer las oficinas estadísticas europea y de varios países difundieron estimaciones adelantadas sobre la evolución de la actividad el pasado año. En España, los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman las previsiones del Gobierno y el análisis que posteriormente realizó el Banco de España sobre la base de los indicadores de coyuntura más adelantados.
Así, el PIB español creció el 0,9% en el cuarto trimestre respecto al tercero, lo que supone un aumento de una décima en su tasa de expansión entre trimestres. Este dato, y la confirmación del ritmo de avance interanual del 3,5% en la recta final del año permiten adelantar que el crecimiento del producto interior fue del 3,4% en 2005, la tasa más elevada desde 2001.